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Para Tabitha Simmons, crear una selección cápsula empieza por identificar qué nos favorece y se adapta a nuestro estilo de vida.. Por ejemplo, el outfit de oficina La ropa de trabajo es un buen ejemplo: «A veces, el punto de partida es el calzado o una pieza que me ha cautivado, pero tiene que encajar en mi universo. Los mejores looks son los que hablan de ti...» Para la modelo Neelam Gill, esa idea se traduce en la reinterpretación de FENDI del clásico traje con falda: relajado y perfecto para acompañarte en cualquier momento del día.
En cuestión de accesorios, pocos gestos son tan decisivos como elegir bien unas gafas de sol y unos tacones como estos de ba&sh.
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¿Un consejo de estilo infalible? Busca el equilibrio entre estructura y fluidez. Un gran ejemplo: el carácter que expresa este abrigo de piel de ba&sh contrasta con una blusa de seda fluida.
El ritmo del día a día exige piezas que se adapten sin esfuerzo. A la hora de elegirlas, Tabitha empieza siempre por la silueta. «Si la forma funciona, tenemos la mitad del trabajo hecho». Después entran en juego la textura, el tejido y el color. Con calma, encontrarás prendas que querrás volver a ponerte una y otra vez, y que acabarán sintiéndose muy tuyas. Una cazadora o un abrigo de cuero, unos vaqueros versátiles y una camisa blanca son piezas que definen un armario que perdura.
¿La clave para acertar un look casual? Para la estilista, lo esencial es «materiales de calidad, un diseño cuidado y la sencillez», lo demás llega solo. Ante la duda, apuesta por una clásica combinación de piezas entalladas y holgadas para conseguir un juego de capas que nunca falla. En el caso de Neelam, una chaqueta de tweed atemporal de Isabel Marant combinada con unos vaqueros holgados es siempre un acierto.
Sandro
El fin de semana pide un estilo más desenfadado. Estas sneakers de Sandro ponen el acento casual al look.
Jimmy Choo
Convierte los complementos en protagonistas con un bolso de Jimmy Choo que habla por sí solo.
La prueba definitiva de un look cápsula es cómo nos hace sentir. Vestirse es intuición. Cuando un look funciona, se percibe al instante. La mujer está cómoda; no se ajusta la ropa ni se la cuestiona. Las prendas acompañan, sin imponerse». Para la noche, una silueta atemporal en un tono vibrante y un accesorio que atrae todas las miradas.