Open Creative Gallery

Un espacio que nace bajo el abrigo de la pérgola de Gianni Ruggiero. La cúpula es una oda al tiempo y la luz. Un tributo a la artesanía y el trabajo hecho a mano. Una apuesta por la sostenibilidad y la cultura local, que da forma a un espacio de único.

Recuperar un espacio en lugar de derribarlo es la forma más honesta de sostenibilidad y la primera premisa de la pérgola que firma para La Roca Village el estudio de arquitectura Toolstudio, de Gianni Ruggiero. «Nuestra propuesta fue precisamente reutilizar la estructura existente con materiales ecológicos de km0». Descubre la historia (y la cultura) detrás de la cúpula que abraza nuestra Open Creative Gallery a través de la mirada de su creador.

Una cúpula en el aire

«Diseñar una cúpula es una solución lógica», apunta Gianni. En su imaginario, propuestas innovadoras como la cúpula con perforaciones que proyectó Gaudí en el Palau Güell para aprovechar la luz solar. «La cúpula aporta una idea de abrigo», añade. En lugar de apoyarla en cuatro pilares (que hubiera sido más sencillo), Gianni decidió suspenderla en el aire. «Parece que está levitando; y esa es su magia».

Una oda a la artesanía

La cúpula está trenzada a mano por Pont de Querós. Ubicado en Sant Hilari de Sacalm, en Vic, Pont de Querós es un estudio-taller que apuesta por crear instalaciones de mimbre natural. «Su trabajo es artesanal. No tienen catálogo. Su producto nunca es igual. Lo bonito es visitar su taller, tocar el material, probar, imaginar ideas…», explica Gianni.

Filosofía naturalista

Dicen los artesanos que es la cúpula más grande hecha en mimbre. Un material que, en palabras del arquitecto, inspira naturaleza: «Aunque el mimbre sea un vegetal muerto, la textura y el aroma aportan una sensación natural».

‘Moodboard’ creativo

En la obra de Ruggiero hay dos referencias claras: una arquitectónica y otra natural. La referencia arquitectónica nos traslada a la Antigua Roma y a Brasil. Por un lado, la cúpula con ojo central del Panteón; por el otro, las cúpulas suspendidas de la arquitectura brasileña de los años 60. La referencia natural es clara: un nido gigante. «Lo bonito de un proyecto es precisamente que albergue referencias tan dispares».

Crear sin prisa

El tiempo es relativo; y la artesanía exige paciencia. El mimbre es un oficio lento, que se revela contra las prisas industriales. «Mientras el herrero ha empleado tres semanas en manipular, soldar y pintar la estructura metálica; el trabajo de mimbre ha requerido dos meses. Descartamos la idea de poner a dos personas a trenzar el material para agilizar el proceso porque el resultado no habría sido el mismo: Cada artesano imprime su sello», recuerda Gianni. Respetar el tiempo natural de los procesos es también un ejercicio de sensibilidad valiente.

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